sábado, julio 28, 2007

Lo que piensan de mí

Mucha gente piensa que soy un monstruo, tienen una concepción errada de mi sólo porque hago cine de suspenso.

Alfred Hitchcock, en larga entrevista publicada por Stage6, Cinema School

Una Hamaca Inmovil


Dirección y guión: Paz Encina 2006 78 min.

Países: Paraguay, Argentina, Países Bajos, Francia, Austria y Alemania.
Interpretación: Ramón del Río (Ramón), Georgina Genes (Cándida).
Producción: Marianne Slot, Lita Stantic e Ilse Hughan.
Música: Óscar Cardozo Ocampo.
Fotografía: Willi Behnisch.
Montaje: Miguel Schverdfinger.
Diseño de producción: Carlo Spatuzza.

Festival de Lima: Sección Oficial Óperas Primas

Con este drama hablado en guaraní, el cine paraguayo ha logrado ponerse en boca de todos. Tras haber ganado el Premio Fipresci en Cannes, y el Premio de la Crítica en Sao Paulo; Paz Encina -directora graduada en Buenos Aires- le otorga un nuevo comienzo al cine de su país que estuvo dormido desde poco más de 30 años. Si bien Hamaca paraguaya es una película difícil por la lentitud en que está contada (referencia clara a Los muertos de Lisandro Alonso y a Historias mínimas de Carlos Sorin), es una película que nos transmite el espíritu calmado de los guaraníes, el recuerdo de una guerra triste con Bolivia y la relación de una pareja en la última etapa de la vida que cuestiona su mundo a partir de la espera inútil, la llegada de la lluvia que rompa el silencio y del eterno eco de un perro que no deja de ladrar.


Hamaca paraguaya es una película difícil. Una pareja de ancianos dialoga sobre sus vidas juntos, sobre el hijo que partió a la guerra y no volverá, el tiempo de lluvia y el eterno ladrar de su perro. Pero la película pudo ser mucho más. Si bien encontramos varias afirmaciones de la directora declarando que "cada imagen duraría todo el tiempo que fuera necesario para expresarse y no el tiempo necesario para que los demás lo vieran", a la película le falta el estilo personal, ese sello de autor que aquí parece copiado de Lisandro Alonso, o de Carlos Sorín, donde los planos largos hasta el hastío hacen que los diálogos divaguen y no se enriquezcan del contexto en el que son mostrados. Si bien Alonso muestra espíritu de tránsito y de nuevo aprendizaje en Los muertos; y Sorín acompaña con largos planos el devenir de varios personajes de la pampa argentina en Historias mínimas; la actitud, la presencia y el actuar de los personajes en ambos directores tienen una referencia directa en la composición y en la estructura de los planos, referencia carente en Hamaca paraguaya, donde los personajes vagan dentro de un largo plano general y están desconectados dentro de una composición única que se resuelve en una continuidad no mayor de 15 planos secuencia.

La omnipresencia de los diálogos acompañado las acciones lentas de la pareja de ancianos nos evocan no sólo su constante queja por distintos intereses (el ladrido del can, la venida de la lluvia, la espera del hijo) sino también las relaciones que tienen dentro de su comunidad y de su vinculo perdido con el hijo que se fue a una guerra sin retorno. Pero son también estos diálogos los que nos apartan de la visión que tenemos de esta pareja que se ha quedado en la monotonía del bosque, un cuadro pintado de un solo color y en un solo plano, donde el paso del tiempo es aletargado y desesperante. En las locuciones, todas en primer plano, bastante lejos de lo que vemos, está el tema central y la importancia real del film de Paz Encina: su país y el contexto en el que se encuentra; una lengua olvidada, un pasado que aun se recuerda con nostalgia y un encierro en medio de un bosque continental donde sólo queda esperar a que se acuerden de ellos.